
El ex presidente argentino Raúl Alfonsín falleció hoy a los 82 años de. Tenía cáncer de pulmón desde hace más de un año.
Alfonsín nació el 12 de marzo de 1927 en Chacomús, Buenos Aires, era el mayor de seis hermanos. Hijo de Serafín Alfonsín y de Ana María Foulkes.
En 1945 egresó del Liceo Militar General San Martín como subteniente de reserva.
En 1946 se afilió a la Unión Cívica Radical (UCR) y tres años después se casó con María Lorenza Barrenechea. En 1950 se recibió de abogado y al año siguiente fue electo concejal por el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la UCR.
Alfonsín fue diputado provincial, nacional e incluso senador, después de ejercer la presidencia de la nación.
En 1966 fue detenido por la dictadura de Juan Carlos Onganía. Años más tarde, se lanzó a dirigir la UCR, pero perdió las elecciones internas de su partido con Ricardo Balbi quien ejerció la presidencia de ese partido hasta 1981, cuando falleció.
El 30 de octubre de 1983 Alfonsín ganó las elecciones al peronista Ítalo Luder. Así, el 10 de diciembre de ese año asumió la presidencia de la República Argentina.
Dentro de sus frustraciones, como presidente se encuentran su política económica que después del Plan Austral y el Plan Primavera desembocaron en la hiperinflación y los saqueos que motivaron la entrega adelantada del poder a Carlos Saúl Menem.
Su gobierno enfrentó dos grandes grupos de problemas: la consolidación de la democracia y la difusión de la misma hacia todos los ámbitos de la sociedad y la relación con las Fuerzas Armadas.
El 15 de diciembre de 1983 Alfonsín sancionó los decretos 157/83 y 158/83. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), integrada por personalidades independientes como Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros, con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.
Alfonsín enfrentó varias sublevaciones de militares conocidos como carapintadasEl gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar anterior. Para intentar mantener bajo control el descontento en las Fuerzas Armadas, en 1986 Alfonsín debió intervenir personalmente para que el Congreso sancionara la Ley de Punto Final imponiendo un plazo de 60 días para procesar a acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante el gobierno militar.
La Ley de Punto Final no fue suficiente y en la Semana Santa de 1987 se produjo una gran rebelión militar compuesta mayoritariamente por jóvenes oficiales que se denominaron “carapintadas” dirigidos por el teniente coronel Aldo Rico. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del presidente Alfonsín y reprimir la insurrección. Millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar y la CGT declaró la huelga general en defensa del gobierno constitucional. Durante varios días el país estuvo al borde de la guerra civil.
El gobierno de Alfonsín tenía detrás de sí una fuerza nueva: la civilidad que había votado su propuesta de construir un Estado de Derecho, al cual los poderes corporativos (FF.AA., Iglesia y Sindicatos) deberían someterse y consolidar un sistema político que resolviera los conflictos de una manera pacífica, ordenada, transparente y equitativa
También el 15 de diciembre Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley declarando nula la llamada ley de auto-amnistía Nº 22.924 dictada por el gobierno militar. Una semana después el proyecto fue sancionado como Ley Nº 23.040, la primera ley de la nueva etapa democrática.
El 20 de septiembre de 1984 la CONADEP produjo su famoso informe titulado Nunca Más y concurre a entregarlo al presidente Alfonsín acompañada de una multitud de 70.000 personas.[8] El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal (tribunal civil) toma la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente del juicio. Los fiscales fueron Julio César Strassera y Luis Gabriel Moreno Ocampo. El juicio se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. Se trataron 281 casos. El 9 de diciembre se dictó la sentencia condenando a Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión. Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.
Luego de su presidencia, Alfonsín firmó con Menem el pacto de Olivos en 1994, lo que permitió modificar la constitución, además de permitir el bipartidismo y la reelección.
En el año 1999 sufrió un accidente automovilístico, que lo dejo diezmado físicamente de lo que no se recuperó. Cinco años más tarde falleció su nieta, Amparo Alfonsín, de 15 años.
Alfonsín deja una familia compuesta por sus seis hijos, 24 nietos y 11 bisnietos.
Mi opinión: Despido hoy a un gran hombre, quien me llevó en brazos y me dijo gordita :), que hizo todo lo bueno que pudo según lo que yo leo y entiendo de política.
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